Mientras los líderes mundiales discuten el destino de Groenlandia, esta se encuentra una vez más en una posición que le es familiar: la de frontera disputada entre potencias rivales. Situada en el permanente cruce de las civilizaciones del Atlántico Norte, la isla más grande del mundo se ha vuelto aún más estratégicamente relevante en el contexto del deshielo de las capas polares y del recrudecimiento de las tensiones entre Europa, Estados Unidos, Rusia y China[1].
Los últimos episodios han alimentado nuevas especulaciones sobre la posibilidad de que Groenlandia pueda caer en manos ajenas, con consecuencias potencialmente profundas para su autonomía, para la cohesión del Reino de Dinamarca y para la unidad de la OTAN. Aunque se trata todavía de escenarios hipotéticos, ponen de relieve una realidad más profunda: el futuro del pueblo groenlandés sigue estando condicionado por fuerzas estructurales que han moldeado su pasado, entre ellas su posición en el espacio geopolítico, la dependencia económica y los dispositivos de seguridad externos.
Quien quiera comprender las controversias actuales —tanto los límites de sus opciones políticas como las aspiraciones de su pueblo— deberá necesariamente situarlas dentro de esta historia más larga de autonomía limitada, soberanía cambiante y utilidad geopolítica.
Groenlandia en síntesis
Para comprender la situación actual de Groenlandia es necesario un conocimiento básico de su geografía y su clima, de su población y su cultura, así como de su estatus político y económico.
Se trata de la isla más grande del mundo, con un territorio de aproximadamente 2.166.086 kilómetros cuadrados[2]. La mayor parte de su territorio se encuentra al norte del Círculo Polar Ártico. Esta ubicación geográfica hace de Groenlandia un territorio frío y escasamente poblado. Situada en el ángulo nororiental de América del Norte, se encuentra entre el continente norteamericano y Europa, cerca tanto de las islas árticas de Canadá como de Islandia.
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El interior de Groenlandia está dominado por vastas formaciones glaciares, conocidas como la «capa de hielo de Groenlandia», que cubren aproximadamente el 81 % de la isla[3]. Además, gran parte de la superficie restante está sujeta a una cobertura de nieve permanente. En consecuencia, los asentamientos humanos se han concentrado sobre todo a lo largo de las costas, caracterizadas por profundos fiordos que, desde el mar, penetran hacia el interior.
La población groenlandesa en 2025 se ha estimado en unas 57.800 personas[4]. Se concentra principalmente en las áreas urbanas de la parte suroccidental de la isla; aproximadamente un tercio de la población total —más de 20.000 habitantes— reside en Nuuk, la capital. La mayoría de los habitantes —alrededor de 51.000 individuos— pertenece al grupo inuit groenlandés. Existe además una minoría danesa y un número reducido de otros inmigrantes, entre los que se registra un reciente aumento de trabajadores migrantes filipinos. Estos últimos, atraídos por las oportunidades de empleo en la isla, en particular en la industria del procesamiento del pescado, representan un cambio significativo en la demografía del país[5]. Sin embargo, queda por ver si su número será suficiente para estimular la economía groenlandesa o para contrarrestar el estancamiento del crecimiento demográfico.
El groenlandés es la lengua oficial del país y es hablado por la mayoría de la población. El danés sigue siendo una lengua franca y es la lengua materna de aproximadamente el 12 % de la población. El inglés también se habla ampliamente. Los expertos en lingüística subrayan que la lengua comúnmente definida como «groenlandés» corresponde en realidad al groenlandés occidental, distinto de las variedades oriental y polar.
La gran mayoría de los groenlandeses es cristiana, fe introducida por los colonizadores nórdicos tras su conversión. Las iglesias construidas por Leif Erikson, hijo de Erik el Rojo, fueron las primeras iglesias cristianas en las Américas. Aquellos asentamientos nórdicos experimentaron la Reforma protestante y, en consecuencia, la mayor parte de los groenlandeses hoy pertenece a la Iglesia de Dinamarca, de confesión luterana.
La Iglesia católica en Groenlandia es de dimensiones reducidas: la única parroquia, Kristus Kongens («Cristo Rey»), en Nuuk, cuenta con unos 500 feligreses y depende de la diócesis de Copenhague[6]. Expulsada de Groenlandia durante la Reforma, la Iglesia católica regresó en el siglo XX, con la relajación de las leyes sobre libertad religiosa. Los inmigrantes filipinos representan hoy un nuevo grupo de católicos en el país, y también muchos militares estadounidenses presentes en la isla son de fe católica[7].
Groenlandia posee un estatus político complejo, que refleja tanto su importancia estratégica geopolítica como su rica historia. Hoy la isla es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Este no coincide con el Estado escandinavo que lleva el mismo nombre: la Dinamarca continental, de hecho, constituye solo uno de sus tres territorios, junto con Groenlandia y las Islas Feroe, un archipiélago situado en el Atlántico Norte que, al igual que Groenlandia, mantiene antiguos vínculos comerciales y coloniales con los pueblos nórdicos.
En cuanto uno de los tres territorios del Reino de Dinamarca, Groenlandia goza de una amplia autonomía en las políticas internas, mientras que el Reino conserva la responsabilidad de la defensa y de la política exterior. El país posee un sistema parlamentario multipartidista. El rey de Dinamarca, Frederik X, es el jefe de Estado, mientras que la autoridad principal es ejercida por el primer ministro. El Parlamento cuenta con 31 miembros. A diferencia de Dinamarca, Groenlandia no forma parte de la Unión Europea, porque en 1985 abandonó la organización que la precedía, la Comunidad Económica Europea. Sin embargo, la isla está asociada a la UE como «País y Territorio de Ultramar» de un Estado miembro[8]. Es miembro de la OTAN en cuanto territorio constitutivo del Reino de Dinamarca.
La economía groenlandesa es el resultado de su ubicación geográfica y de su condición política: los sectores principales son la pesca y el procesamiento de crustáceos, mientras que el sector público representa el componente más amplio de la economía. Los recursos naturales de Groenlandia, entre ellos carbón, diamantes y tierras raras, han sido desde hace tiempo objeto de gran interés, pero hasta ahora el rendimiento comercial ha sido limitado. Algunos analistas prevén que esto pueda cambiar con el avance del cambio climático, que vuelve más accesibles algunas zonas de la isla[9]. Otros subrayan las persistentes dificultades infraestructurales y logísticas que limitan la capacidad de las empresas para acceder a estos recursos y extraerlos[10]. Muchos groenlandeses, por su parte, expresan preocupación por las posibles repercusiones de las actividades mineras en términos de daños ecológicos y de creciente influencia de empresas extranjeras.
Groenlandia recibe de Dinamarca importantes subsidios, que representan aproximadamente la mitad de los ingresos estatales y se reparten entre subvenciones a fondo perdido y financiamiento directo de las principales actividades gubernamentales. En los últimos años, el monto medio se ha situado en torno a los 720 millones de euros[11]. Groenlandia también recibe fondos de la Unión Europea a cambio del acceso a sus zonas de pesca.
La dependencia económica de las exportaciones y de los subsidios hace que la isla sea vulnerable a las oscilaciones de la economía global. Groenlandia es uno de los territorios árticos más pobres: en 2023, el Banco Mundial situó su PIB nominal en 58.499 dólares estadounidenses corrientes, con un crecimiento anual del 0,9 %[12]. Cualquier perspectiva de una mayor independencia política parece, por tanto, depender de la conquista de una autonomía económica respecto de los financiamientos daneses.
La historia de Groenlandia: entre Europa y Norteamérica
Groenlandia está habitada por el ser humano al menos desde el 2500 a. C. Los primeros asentamientos fueron obra de los pueblos paleo-inuit o pre-inuit, en las regiones que hoy corresponden al área occidental y suroccidental de la isla.
Las exploraciones posteriores fueron las de los vikingos islandeses y noruegos, a partir de las comunidades fundadas por el noruego Erik Thorvaldsson, conocido como «Erik el Rojo», hacia el año 986 d. C. a lo largo de los fiordos del suroeste de Groenlandia, zonas que seguirían siendo los principales núcleos de población de la isla hasta nuestros días. Se trató de los primeros asentamientos europeos en Norteamérica. Los nórdicos abandonaron posteriormente Groenlandia hacia el año 1500, por causas que aún siguen siendo inciertas. Aquellas presencias no tuvieron ningún vínculo directo con la posterior colonización danesa.
La mayoría de los actuales groenlandeses desciende de los inuit, o pueblos «Thule», que migraron a través de la región ártica desde Alaska, recorriendo las islas canadienses, hasta llegar a Groenlandia en el siglo XIII, desplazando a los más antiguos paleo-inuit en el norte y a los vikingos en el suroeste. Hoy no existe ninguna evidencia genética de los paleo-inuit entre los groenlandeses, aunque es posible que haya habido contactos y mezclas entre ellos y los vikingos.
Groenlandia volvió a situarse bajo la influencia europea en la Edad Moderna, con una serie de exploraciones realizadas por aventureros europeos empeñados en la búsqueda del «Paso del Noroeste» entre el Atlántico y el Pacífico. La herencia de los primeros asentamientos nórdicos permaneció viva, sin embargo, en las ambiciones territoriales de los posteriores monarcas daneses, quienes, en cuanto soberanos de los Reinos Unidos de Dinamarca y Noruega, reclamaban derechos sobre las colonias noruegas de ultramar, incluidas las antiguas y perdidas comunidades de Groenlandia. Estas reivindicaciones se hicieron más concretas con la expedición comercial y colonial dirigida por Hans Egede, quien en 1728 fundó la ciudad de Godthaab («Buena Esperanza»), es decir, la actual capital Nuuk.
Groenlandia fue gobernada directamente por Dinamarca a partir de 1814, cuando el Tratado de Kiel separó Noruega de Dinamarca, dejando a esta última las colonias que hasta entonces habían sido noruegas: Groenlandia y las Islas Feroe. Este tratado puso fin a la compleja y plurisecular relación de Groenlandia con Noruega, pero insertó a la isla en un recorrido igualmente articulado con Dinamarca. Entre los momentos clave de esta relación figuran: la ocupación nazi de Dinamarca en 1940, seguida de la ocupación de Groenlandia por parte de Estados Unidos, con el fin de llevar a cabo operaciones militares en el Atlántico Norte; 1951, cuando Dinamarca y Estados Unidos formalizaron el acceso estadounidense a las bases militares en Groenlandia; 1953, cuando el país fue formalmente integrado en el Reino de Dinamarca y dejó de ser una colonia; 1979, año en que Groenlandia obtuvo el autogobierno; y 2009, cuando se le reconoció definitivamente un gobierno autónomo.
La integración de Groenlandia en el Reino de Dinamarca, que tuvo lugar en 1953, fue desde el principio cuestionada por los groenlandeses; la recuperación de la autonomía se ha convertido desde entonces en uno de los temas centrales de la vida política del país. La ley de autogobierno de 1979 concedió a la isla una significativa autonomía interna en ocho ámbitos de política pública, entre ellos la organización institucional, el sector eclesiástico, la educación y la cultura, y las relaciones laborales, mientras que Dinamarca siguió siendo responsable del sistema judicial, la policía y las prisiones[13]. Un punto decisivo de la ley de autogobierno preveía subsidios financieros daneses para sostener las funciones gubernamentales asumidas por el gobierno groenlandés.
Si el autogobierno fue recibido positivamente en el país, por otra parte también sirvió para aclarar la relación entre Dinamarca, Groenlandia y la Comunidad Europea. Aunque Groenlandia había ingresado en la CEE en 1973 como parte del Reino de Dinamarca, en la isla la adhesión no gozaba de un amplio consenso, en parte debido a las regulaciones sobre la pesca, consideradas contrarias a los intereses nacionales. La ley de autogobierno preveía los mecanismos para la salida del país de la CEE: salida que se llevó a cabo en 1985.
El gobierno autónomo, que entró en vigor con la ley de 2009, transfirió nuevas competencias de Dinamarca a Groenlandia, incluidas las relativas al sistema judicial, la policía y la administración penitenciaria. También se contemplaba la posibilidad de que la isla se separara completamente del Reino de Dinamarca, reafirmando el derecho de su pueblo a la autodeterminación.
Es significativo que ya el propio proceso de aprobación de la ley prefigurara un nuevo modelo de relación entre Groenlandia y Dinamarca. El texto fue adoptado formalmente por el Parlamento danés, pero surgía de un acuerdo previo entre ambos gobiernos. De manera decisiva, estuvo precedido por el referéndum de 2008, en el cual, con una participación del 71,96 %, el 75,54 % de los votantes se pronunció a favor de la introducción del autogobierno[14].
Desde 2009 hasta hoy, el apoyo de la opinión pública a la independencia groenlandesa se ha mantenido elevado. Sin embargo, no faltan interrogantes sobre la viabilidad real de una plena autonomía. El apoyo a una independencia inmediata parece haberse reducido después de que el presidente estadounidense Donald Trump intensificara su atención hacia Groenlandia; según algunos observadores, estas aperturas han puesto de manifiesto hasta qué punto la isla es incapaz de garantizar por sí sola su defensa sin el apoyo danés[15]. En una encuesta realizada por el instituto Verian en enero de 2025, el 84 % de los encuestados declaró apoyar la independencia de Groenlandia respecto de Dinamarca. Una proporción similar, alrededor del 85 %, afirmó sin embargo no querer abandonar el Reino de Dinamarca para unirse a Estados Unidos. Además, casi la mitad de los encuestados, el 45 %, no desea la independencia si esta implica una reducción del nivel de vida. Tal vez por esta razón, «solo el 8 % considera que Groenlandia podría convertirse en un Estado independiente en el plazo de un año, mientras que el 52 % piensa que ello podría ocurrir dentro de diez o veinte años»[16].
La historia reciente: Guerra Fría y calentamiento global
En la historia reciente, dos cuestiones principales han caracterizado la geopolítica de Groenlandia: su papel durante la Guerra Fría y el cambio climático.
La importancia de la isla en la época de la Guerra Fría derivaba de la amenaza nuclear soviética contra la OTAN. Su posición permitía la detección temprana de los aviones soviéticos que cruzaban el Atlántico Norte para rodear Europa occidental y amenazar la costa oriental de Estados Unidos; al mismo tiempo, ofrecía a la OTAN una base estratégica desde la cual golpear objetivos clave en la Unión Soviética occidental, entre ellos Moscú y Leningrado.
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En 1951 Dinamarca y Estados Unidos firmaron el Acuerdo para la defensa de Groenlandia, que en muchos aspectos definió el papel de esta durante la Guerra Fría, a pesar de la ausencia del propio país en las negociaciones[17]. Esto ocurrió en 1951, dos años después de la creación de la OTAN, en un contexto marcado por la creciente influencia de la Unión Soviética en Europa oriental. Como ya se ha recordado, Groenlandia había sido puesta bajo ocupación estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial[18]. Por lo tanto, el acuerdo de 1951 no inauguró, sino que más bien renovó el papel de Groenlandia en la defensa del Atlántico Norte. En términos concretos, aquel pacto permitió a Estados Unidos ampliar su presencia militar en Groenlandia, en particular con la creación de la base aérea de Thule, hoy denominada Pituffik Space Base. Por esta razón, el tratado de 1951 entre Dinamarca y Estados Unidos no fue solo un acuerdo bilateral, sino que respondió a una solicitud precisa de la OTAN. Era evidente que esta cooperación sería en cierto modo asimétrica, porque Dinamarca había quedado económicamente devastada por la Segunda Guerra Mundial.
Además de la Guerra Fría, el cambio climático también ha tenido un profundo impacto en Groenlandia, tanto en el plano interno como en sus relaciones exteriores. El Ártico ha sido golpeado con particular intensidad por el aumento de las temperaturas globales, y el deshielo libera dióxido de carbono, desencadenando un ciclo de retroalimentación que acelera aún más el cambio. Groenlandia ha experimentado así un aumento de las temperaturas y una progresiva fusión de la capa de hielo. Para muchos groenlandeses, estos cambios ponen en peligro sus modos tradicionales de vida. Precisamente a causa del cambio climático, ya que el deshielo y un clima más templado facilitan el acceso a los recursos naturales, muchos países han comenzado a considerar el Ártico como una región rica en nuevas oportunidades. Esto ha alimentado en particular el interés chino por la extracción de recursos. Sin embargo, las inversiones chinas en Groenlandia han permanecido hasta ahora limitadas, también debido a los temores, extendidos en la isla, sobre las consecuencias ecológicas de tales desarrollos.
El cambio climático está además abriendo nuevas rutas marítimas árticas, transformando la región —de potencial corredor de misiles, como era en la época de la Guerra Fría— en una vía marítima estratégica para el traslado de tropas y armamentos entre América del Norte, Europa y Asia[19]. En consecuencia, el Ártico sigue siendo una cuestión de primera importancia para la seguridad, en particular para la OTAN, también como respuesta a la Polar Silk Road china —anunciada junto con Rusia en 2017 como una extensión de la Belt and Road Initiative—, que busca ampliar la presencia económica y militar de China en la región.
Controversias actuales
Este contexto aclara algunos de los elementos en juego en el reciente conflicto relativo al control de Groenlandia. La cuestión para los groenlandeses es, por tanto, cómo proteger sus propios intereses estratégicos, moviéndose entre los proyectos de otros actores guiados por sus propios objetivos, sin sacrificar su autonomía. Este desafío ha surgido con fuerza en las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, quien al menos desde 2019 ha expresado interés en la adquisición de la isla. En su discurso del 4 de marzo de 2025 ante una sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos, afirmó: «Y esta noche tengo también un mensaje para el extraordinario pueblo de Groenlandia. Apoyamos firmemente su derecho a determinar su futuro, y si así lo eligen, los acogeremos en los Estados Unidos de América». Inmediatamente después, sin embargo, desplazó la atención desde la autodeterminación groenlandesa hacia el interés estadounidense: «Necesitamos Groenlandia para la seguridad nacional e internacional, y estamos trabajando con todas las partes implicadas para intentar obtenerla. Pero como realmente la necesitamos para la seguridad del mundo, creo que la conseguiremos. De una manera u otra, la conseguiremos»[20].
Las aperturas del presidente de Estados Unidos hacia Groenlandia reflejan dos elementos relativamente constantes de su política exterior: el llamado «corolario Trump» a la Doctrina Monroe y su distanciamiento de la OTAN. En lo que respecta a la Doctrina Monroe, la administración Trump la describió en estos términos en un documento estratégico de 2025: «Después de años de negligencia, Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restablecer la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y para proteger nuestro territorio y el acceso a regiones estratégicas del área. Impediremos que competidores externos al hemisferio desplieguen fuerzas militares u otras capacidades ofensivas, o que posean o controlen recursos estratégicamente vitales en nuestro espacio geopolítico. Este “corolario Trump” a la Doctrina Monroe representa un retorno pragmático y decidido a las prioridades y al poder estadounidenses, en consonancia con los intereses de seguridad de Estados Unidos»[21].
En Estados Unidos se desarrolla actualmente un intenso debate sobre la interpretación correcta de la Doctrina Monroe. No hay duda, sin embargo, de que la administración Trump la utiliza como complemento del principio America First: la prioridad que este principio otorga a la soberanía nacional, lejos de imponer aislamiento o retirada global, permite una implicación militar estadounidense en el exterior cuando esta responda a las prioridades estratégicas de Estados Unidos[22].
Aunque Groenlandia es miembro de la OTAN a través del Reino de Dinamarca —con el cual Estados Unidos ha mantenido durante décadas una amplia cooperación en materia de defensa—, el presidente estadounidense y varios de sus principales asesores han expresado insatisfacción con la OTAN y con Europa en general; esto se manifestó de manera particularmente evidente en el discurso del vicepresidente J. D. Vance en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero de 2025[23]. Han sostenido que Europa debería asumir una mayor responsabilidad financiera por su propia defensa, recuperar la confianza en su identidad cultural y civil y depender menos de Estados Unidos[24].
No obstante, la historia de Groenlandia sugiere la posibilidad de una cooperación trilateral continua entre Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos para la defensa del Atlántico Norte. Un precedente cercano es el Acuerdo de Igaliku de 2004, que revisó el acuerdo de 1951 e incluyó a Groenlandia como socio negociador en pie de igualdad junto a Dinamarca y Estados Unidos.
Mientras tanto, varios Estados miembros de la OTAN han reiterado sus compromisos de defensa colectiva y recientemente han desplegado tropas en Groenlandia para ejercicios militares[25]. Aunque Trump ha declarado en Davos que no tiene intención de usar la fuerza para conquistar Groenlandia, existe en cualquier caso un amplio consenso internacional en que muchas de las acciones propuestas por él respecto a Groenlandia serían ambiguas, y que sus declaraciones han provocado desconcierto[26]. Las críticas dirigidas al presidente estadounidense incluso desde la derecha europea han demostrado, por ejemplo, los límites del apoyo que recibe en Europa[27].
Los políticos daneses y groenlandeses se han opuesto expresamente a la idea de ceder Groenlandia a Estados Unidos. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, por ejemplo, ha advertido que una acción militar estadounidense en Groenlandia marcaría el fin de la OTAN[28]. El gobierno groenlandés, por su parte, siempre se ha opuesto a la soberanía de Estados Unidos sobre la isla, incluida la propuesta más limitada de soberanía sobre las bases militares estadounidenses dentro del país[29].
Tal vez la crítica más fuerte al presidente estadounidense, después de las de Groenlandia y Dinamarca, provino del primer ministro canadiense Mark Carney, cuyo discurso del 20 de enero de 2026 en Davos va mucho más allá de una simple reacción a Trump, al articular una nueva visión del mundo y una nueva política para ese mundo. Al exhortar a los países a la «honestidad» y a «vivir en la verdad», aconsejaba «dejar de invocar un “orden internacional basado en reglas” como si todavía funcionara como se anuncia. Llamémoslo por su verdadero nombre: un sistema que intensifica la rivalidad entre las grandes potencias, en el que los más poderosos persiguen sus intereses utilizando la integración económica como medio de coerción»[30].
A este respecto, en términos más generales, el papa León XIV ha hablado de la «debilidad del multilateralismo», advirtiendo, en su discurso del 9 de enero de 2026 al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, que «la guerra ha vuelto a ponerse de moda y un fervor bélico se está propagando». El Papa pide por tanto un «multilateralismo sano», en el que la mediación y el encuentro puedan sustituir la actitud según la cual la fuerza hace el derecho[31].
¿Qué ocurrirá ahora?
A la luz del sentimiento popular groenlandés contrario a la adquisición de la isla por parte de Estados Unidos, del compromiso de Dinamarca de garantizar la autodeterminación de Groenlandia y de la voluntad declarada de los países miembros de la OTAN de apoyarla como parte de la Alianza, el mundo permanece a la espera, con la esperanza de que prevalezca el respeto del orden internacional y de la soberanía de los pueblos.
Cualquiera que sea la evolución de los próximos meses, Groenlandia deberá seguir equilibrando sus aspiraciones de autonomía, supervivencia económica y soberanía. El control por parte de Estados Unidos impondría nuevos límites a la capacidad del pueblo groenlandés para tomar decisiones de manera autónoma. En cambio, permaneciendo dentro del Reino de Dinamarca, los groenlandeses seguirán preguntándose —quizá con renovada urgencia— cómo concretar su autonomía, mientras el mundo se acerca cada vez más a sus puertas. Sea cual sea el desenlace, las decisiones de Groenlandia tendrán un peso que irá mucho más allá del Ártico.
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Cf. L. Larivera, «Alla riscoperta del Polo Nord», en Civ. Catt. 2008 IV 78. ↑
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Cf. Statistics Greenland, Greenland in Figures 2025 (www.stat.gl/publ/en/GF/2025/pdf/Greenland%20in%20Figures%202025.pdf). ↑
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Cf. ibid. ↑
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Cf. ibid. ↑
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Cf. «Philippine Embassy brings consular services to Filipino community in Greenland», en ScandAsia (www.scandasia.com/philippine-embassy-brings-consular-services-to-filipino-community-in-greenland), 3 de julio de 2025. ↑
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Cf. Den katolske Kirke, sitio oficial de la Iglesia danesa (www.katolsk.dk). ↑
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Cf. «Religion and religious communities», en Trap Greenland (www.trap.gl/en/kultur/religion-og-trossamfund). ↑
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Cf. European Commission, «Overseas countries and territories» (www.international-partnerships.ec.europa.eu/countries/overseas-countries-and-territories_en). ↑
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Cf. S. Derouin, «The mineral riches hiding under Greenland’s ice», en BBC (www.bbc.com/future/article/20250121-the-enormous-challenge-of-mining-greenland), 6 de enero de 2026. ↑
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Cf. M. Schwartz, «Greenland, Rare Earths, and Arctic Security», en Center for Strategic and International Studies (www.csis.org/analysis/greenland-rare-earths-and-arctic-security), 8 de enero de 2026. ↑
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Cf. A. Fleck, «Greenland’s Economy Depends on Fishing and Danish Subsidies», en Statista (www.statista.com/chart/34175/greenland-gdp-in-current-prices), 24 de marzo de 2025. ↑
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Cf. «Greenland», en World Bank Group (www.data.worldbank.org/country/Greenland). ↑
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Cf. «Home rule 1979», 2008 en Trap Greenland (www.trap.gl/en/historie/home-rule-1979%E2%80%912008). ↑
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Cf. «Self-government», en Trap Greenland (www.trap.gl/en/samfund-og-erhverv/self-government). ↑
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Cf. P. Pardo, «Greenland’s Independence in Limbo: “Since Trump took office, economic activity has slowed down”», en El Mundo America (www.mundoamerica.com/news/2026/01/16/696a0c44e85ece666e8b4571.html), 16 de enero de 2026. ↑
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M. L. Nielsen, «Virtually no Greenlander wants to join the US, poll finds», en Euractiv (www.euractiv.com/news/virtually-no-greenlander-wants-to-join-the-us-poll-finds), 29 de enero de 2026. ↑
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Cf. «Defense of Greenland: Agreement Between the United States and the Kingdom of Denmark», en The Avalon Project – Yale Law School (www.avalon.law.yale.edu/20th_century/den001.asp), 27 de abril de 1951. ↑
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Cf. B. S. Zellen, Arctic Exceptionalism: Cooperation in a Contested World, Boulder, CO, Lynne Rienner Publishers, 2024. ↑
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Cf. T. Reals, «Maps show why Greenland is so important as the Arctic warms», en CBS News (www.cbsnews.com/news/greenland-maps-important-shipping-defense-arctic-warms), 13 de enero de 2026. ↑
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«Joint Session of Congress Pursuant to House Concurrent Resolution 11 to Receive a Message from the President», en Congressional Record 171 (41) (www.govinfo.gov/content/pkg/CREC-2025-03-04/pdf/CREC-2025-03-04-house.pdf), 4 de marzo de 2025. ↑
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«National Security Strategy of the United States of America, November 2025», (www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf). ↑
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Cf. W. McCormick, «Donald Trump: los primeros meses de su segundo mandato», en La Civiltà Cattolica, 7 de noviembre de 2025, https://www.laciviltacattolica.es/2025/11/07/donald-j-trump/ ↑
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Cf. Munich Security Conference 2025, Key Speeches, vol. 2: «Speech by J.D. Vance and Selected Reations», en www.securityconference.org/en/publications/books/key-speeches-volume-ii-jd-vance-msc-2025 ↑
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Cf. U.S. Department of State, «Denmark (Greenland) 04-0806 Agreement Amending and Supplementing the Agreement of April 27, 1951, as Amended, Concerning the Defense of Greenland», 6 de agosto de 2004 (www.state.gov/04-0806). ↑
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Cf. S. Meredith, «NATO nations deploy to Greenland after tense White House talks», en CNBC (www.cnbc.com/2026/01/15/greenland-nato-troops-denmark-germany-arctic-trump.html), 15 de enero de 2026. ↑
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Cf. «Davos 2026: Special Address by Donald J Trump, President of the United States of America», 21 de enero de 2026 (www.weforum.org/stories/2026/01/davos-2026-special-address-donald-trump-president-united-states-america). ↑
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Cf. M. Rego, «Greenland minister: Trump push to acquire bases as sovereign US territory a “red line”», en The Hill (https://thehill.com/policy/international/5708168-greenland-official-rejects-trump), 27 de enero de 2026. ↑
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Cf. A. Kongshaug – C. Ciobanu – S. Dazio, «Danish prime minister says a US takeover of Greenland would mark the end of NATO», en AP (https://apnews.com/article/denmark-greenland-trump-2b12bb104faaaafda2ed270febfb0522), 6 de enero de 2026. ↑
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Cf. M. Rego, «Greenland minister: Trump push to acquire bases as sovereign US territory a “red line”», cit. ↑
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«Principled and pragmatic: Canada’s path», Prime Minister Carney addresses the World Economic Forum Annual Meeting, en https://tinyurl.com/3szz6eny ↑
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Cf. León XIV, Discurso al Cuerpo diplomático acreditado de la Santa Sede, 9 de enero de 2026 (www.vatican.va/content/leo-xiv/it/speeches/2026/january/documents/20260109-corpo-diplomatico.html). ↑
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