La astrónoma Ileana Chinnici, colaboradora del Observatorio Vaticano, figura entre los editores del nuevo volumen Astronomical Observatories and Chronometry, 18th–20th Century: Studies in Honour of Paolo Brenni (Springer, 2025). Los otros editores son Gianenrico Bernasconi, profesor asociado y directeur de recherche en Historia de la Tecnología en la Universidad de Neuchâtel, y Marco Storni, investigador posdoctoral en la Université libre de Bruxelles.
La doctora Chinnici es astrónoma en el INAF – Observatorio Astronómico de Palermo y, al mismo tiempo, adjunct scholar del Observatorio Vaticano. Su principal ámbito de investigación es la historia de la astronomía, campo en el que cuenta con numerosas publicaciones recientes. Entre ellas destaca el volumen de 2019 Decoding the Stars: A Biography of Angelo Secchi, Jesuit and Scientist (Brill), obra por la cual la American Astronomical Society le otorgó en 2021 el Donald E. Osterbrock Book Prize, concedido bienalmente en el ámbito de la historia de la astronomía. Decoding the Stars es la primera biografía extensa en lengua inglesa del padre Angelo Secchi (1818–1878), jesuita y científico, conocido como pionero de la astrofísica gracias a sus estudios en el entonces emergente campo de la espectroscopia y a su aplicación a la clasificación estelar y a la física solar. Durante la elaboración del volumen, Chinnici hizo amplio uso de los recursos del Observatorio Vaticano. Ese mismo 2021 coeditó con el hermano Guy Consolmagno, S.I. (entonces director del Observatorio Vaticano), el volumen Angelo Secchi and Nineteenth Century Science (Springer).
En cuanto a Astronomical Observatories and Chronometry, el volumen propone perspectivas de investigación y cuestiones abiertas sobre las intersecciones entre la astronomía y la medición del tiempo —la cronometría—, un ámbito crucial para el estudio de la historia de los observatorios astronómicos. El vínculo entre el tiempo y la astronomía es evidente en nuestros calendarios, si pensamos en los días (fenómeno vinculado al Sol), los meses (asociados al ciclo de las fases lunares) y los años (relacionados con el ciclo de las constelaciones). Naturalmente, también el calendario litúrgico de la Iglesia y sus fiestas móviles, como la Pascua, dependen del curso del Sol y de la Luna.
La observación astronómica fue el medio principal para determinar la hora con precisión hasta la introducción de los relojes atómicos a mediados del siglo XX; al mismo tiempo, la medición del tiempo era indispensable para la observación astronómica. En el capítulo introductorio del volumen, David Aubin muestra cómo la sociedad moderna llegó a desear una hora exacta, la «hora de observatorio». El libro aborda la búsqueda de la máxima precisión, la certificación de los instrumentos de medición del tiempo, la adquisición y el uso de equipamientos específicos, así como la circulación del saber y de los instrumentos científicos a escala global.

Ilustración decimonónica, utilizada en Astronomical Observatories and Chronometry, que representa a relojeros parisinos regulando la hora a partir del reloj del Observatorio de París
La contribución de Ileana Chinnici se concretó en un capítulo dedicado al Observatorio de Palermo, fundado en 1790 por el sacerdote teatino Giuseppe Piazzi (1746–1826). La fama de Piazzi y del Observatorio de Palermo está ligada sobre todo al descubrimiento de Ceres, en el que el astrónomo creyó en un primer momento haber identificado un nuevo planeta; posteriormente, Ceres fue reclasificado primero como asteroide y luego como planeta enano. En su ensayo, sin embargo, Chinnici subraya que Piazzi hizo mucho más, hasta convertir el observatorio palermitano en «uno de los más importantes de su tiempo, dotado de un sólido programa científico y de instrumentos de vanguardia». A finales del siglo XIX, «el Observatorio de Palermo era de hecho uno de los centros más activos para la física solar en Europa y más allá». El capítulo ilustra además la relevante colección histórica de instrumentos para la medición del tiempo que allí se conserva, en la que se incluye también el telescopio restaurado con el cual Piazzi descubrió Ceres, y que hoy es accesible como museo abierto al público.

El Observatorio de Palermo visto desde la Catedral
En una entrevista concedida por correo electrónico, Chinnici contó que fue incorporada al proyecto porque el profesor Bernasconi tenía la intención de publicar las actas de un congreso que había organizado en diciembre de 2021 junto con Paolo Brenni, pero este último, «un extraordinario experto en instrumentos científicos históricos», murió de manera repentina e inesperada al regresar del congreso. «Quedamos conmocionados – afirma Chinnici – y quisimos dedicarle este volumen como homenaje. Creo que realmente representa un tributo a nuestro amigo Paolo».


