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El Camino Sinodal de la Iglesia Latinoamericana

Existe una experiencia concreta y plurianual que puede iluminar el camino del Sínodo de la Iglesia Católica sobre la «sinodalidad» que comenzó este 9 de octubre, continuará en etapas sucesivas en todas las iglesias territoriales del mundo y concluirá en 2023. En efecto, la Iglesia Latinoamericana puede ser una guía valiosa a la luz del camino ya recorrido a partir de la segunda Conferencia general de los obispos latinoamericanos (CELAM), que tuvo lugar en Medellín, Colombia, del 26 de agosto al 8 de septiembre de 1968. Una experiencia sinodal «permanente» que luego tuvo su cumbre en la V Conferencia de Aparecida, en 2007, en la que el entonces card. Jorge Mario Bergoglio fue el coordinador de la redacción del texto final. No por casualidad, Aparecida es considerada una de las fuentes del pontificado del Papa Francisco.

Pero, ¿qué significa la palabra Sínodo? «Sínodo» es una palabra antigua vinculada a la Tradición de la Iglesia. Compuesta por la preposición griega «con» (σύν) y el sustantivo «camino» (ὁδός), indica el caminar juntos del Pueblo de Dios. Lo refrenda también el arzobispo de Trujillo, Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, actual presidente del CELAM, en una entrevista a Vatican News: «Sínodo quiere decir caminar juntos, ¡todos! No solo los obispos, sino todo el pueblo de Dios». Y precisamente la experiencia de Aparecida estuvo al centro de la primera Asamblea eclesial latinoamericana realizada como preparación para el Sínodo. «Por nuestra parte – explica mons. Cabrejos Vidarte – hicimos un esfuerzo inédito, llegamos a preguntar a 70 mil personas, en calidad de individuos y como grupo, sobre esta Asamblea. Creo que la escucha es la mejor preparación que existe para el Sínodo sobre la sinodalidad».

Vale la pena preguntarse cuál es el valor añadido que traerá esta nueva propuesta del Papa a una Iglesia, la latinoamericana, que ya vive una experiencia sinodal permanente por el tipo de relación instaurada entre las diócesis y las Conferencias episcopales. «Hay tantos desafíos que planteó Aparecida – subraya el presidente del CELAM –, pero que todavía deben realizarse». Es decir, caminar «fieles y pastores, todos juntos» para «discernir, comprender qué nos pide Dios en este momento de la historia». De este gran pueblo de Dios que camina forman parte también, con una dignidad finalmente reconocida, los pueblos nativos, en particular los de la Amazonia, «comunidades que llevan en su esencia el caminar juntos», como explica sor Laura Vicuña, catequista franciscana, representante de la Amazonia brasileña y delegada de la Conferencia Eclesial de la Amazonia (CEAMA). El Sínodo alimenta «una enorme esperanza, ¡la de quienes saben que pueden seguir adelante como Iglesia! Como una Iglesia que escucha a los pobres, que escucha a los últimos» y que escucha «el clamor que viene de la tierra amenazada, de los pueblos que viven la amenaza de ver sus propios territorios invadidos».

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