A lo largo de sus 25 años de existencia, el podcasting ha experimentado un rápido crecimiento en todo el mundo, con una estimación de 584 millones de oyentes en 2025, concentrados sobre todo en Estados Unidos, China, Brasil, México y Alemania. Si se mide en porcentaje de la población que escucha podcasts, el primer puesto corresponde a Sudáfrica, seguida de Arabia Saudí, Indonesia y Tailandia, países en los que más del 50 % de la población los escucha regularmente[1]. Desde sus orígenes, que, según el consenso general, se remontan al año 2000, el podcasting ha atraído a un número cada vez mayor de creadores de contenidos y oyentes. Su popularidad se debe a la oferta de contenidos de alta calidad —producidos con herramientas de bajo coste—, capaces de responder a los intereses de las personas sobre prácticamente cualquier tema y de generar vínculos entre los creadores y los oyentes.
Algunos apuntes históricos
Como ocurre con la historia de cualquier otro medio de comunicación, la del podcasting está marcada por una sucesión de invenciones. A partir de una idea inicial, los inventores desarrollan técnicas y herramientas específicas, mientras que otros innovadores aportan nuevas ideas en los ámbitos de los contenidos, las redes de distribución, los modelos de monetización y toda una serie de estructuras de apoyo (personas, empresas, publicidad, promoción, etc.). El podcasting no constituye una excepción y ha construido su identidad a partir de prácticas ya existentes de distribución de contenidos en línea, en este caso, de contenidos sonoros. Su crecimiento también ha aprovechado las posibilidades que ofrece Internet. Su propio nombre refleja esta circunstancia: «podcasting» es una combinación del dispositivo de reproducción iPod, de Apple, y del término inglés broadcasting[2], al igual que la combinación de formatos de audio preexistentes —sobre todo la radio— con la distribución en línea.
La distribución de archivos de audio tiene sus raíces en Internet Talk Radio, basada en una tecnología de los años noventa que permitía difundir archivos de audio en línea. Otra interpretación de sus orígenes remite a la actividad de algunos blogueros que aplicaron la idea de la distribución de audio adjuntando archivos sonoros a sus blogs escritos, situando así el nacimiento del podcasting en el mundo de los blogs. Si se considera como audio en streaming, el podcasting sigue más de cerca la historia del sistema Really Simple Syndication (RSS), un formato web que permite a los sitios actualizar información y enviarla a los usuarios. El programador Dave Winer añadió a los feeds RSS la etiqueta «enclosure», que permitía adjuntar archivos, incluidos los de audio. Posteriormente, creó «iPodder», un programa destinado a automatizar el proceso de distribución.
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En la historia del podcasting, un segundo aspecto, en continuidad con estas innovaciones técnicas, es el papel desempeñado por Apple Corporation mediante la introducción de dos innovaciones relacionadas, respectivamente, con la escucha y la producción. Para los oyentes, iTunes 4.9 ofreció compatibilidad con los podcasts; en cuanto a los creadores, la aplicación GarageBand puso a su disposición una herramienta sencilla para grabar programas.
Un tercer elemento importante en la historia del podcasting es la sindicación, que mejoró la situación al facilitar a los oyentes la búsqueda y descarga de programas. A finales de 2004, Libsyn se convirtió en la primera plataforma de alojamiento (hosting) de podcasts; Apple le siguió en 2005, al integrar los podcasts en iTunes. Durante los cinco o seis años siguientes surgieron varias «redes» de podcasts, como Earwolf, Gimlet Media —adquirida posteriormente por Spotify— y Radiotopia.
El cuarto elemento que contribuyó al éxito del podcasting son los contenidos. Durante su primera década de existencia, el podcasting logró atraer a un grupo de oyentes fieles que, sin embargo, siguieron constituyendo, en cierto modo, un público de nicho más que una audiencia masiva. Entre los contenidos iniciales se encontraban programas de radio, espacios de entretenimiento, así como clases universitarias y programas de historia. En Estados Unidos, la escucha de podcasts experimentó un notable aumento de popularidad en 2014 con Serial, un podcast de true crime realizado por periodistas vinculados a la National Public Radio. Organizado en temporadas, Serial presenta una investigación sobre un caso real mediante una narración estructurada y enriquecida con entrevistas. En su primer año alcanzó los cinco millones de descargas; actualmente ha llegado a su decimocuarta temporada. En conjunto, la gran variedad de temas abordados garantiza el éxito del podcasting.
Un quinto elemento que se suma a los anteriores es el apoyo financiero: la publicidad y la posibilidad de dirigirse a públicos específicos proporcionan recursos a los creadores de contenidos, que así pueden ofrecer más programas y de mayor calidad. El crecimiento de la audiencia completa el proceso de desarrollo del podcasting. En sus comienzos, este fue lento y estuvo condicionado por diversos factores: la dificultad para localizar y descargar los programas, el escaso apoyo financiero y la competencia de YouTube, una plataforma de vídeos en línea. Tras el éxito de Serial, la audiencia creció hasta alcanzar las cifras mencionadas anteriormente. Esta expansión fue acompañada de un aumento del valor económico, estimado por algunos en 30.700 millones de dólares en 2024. Entre los programas de mayor valor se encuentran los podcasts en formato de entrevista dedicados a la actualidad informativa, la política y el deporte.
Los investigadores han reconstruido la historia del podcasting desde distintas perspectivas: como una etapa posterior en la evolución de la radio, como una combinación de trabajo amateur y profesional, pero también como un fenómeno completamente nuevo en el panorama mediático. Sin embargo, todos se enfrentan a una dificultad: el hecho de que este medio efímero —alojado en diferentes sitios de distribución, páginas web individuales y plataformas que hoy ya no están activas— carece de un archivo estable para los estudios históricos. Dos iniciativas han contribuido a paliar esta carencia: el archivo académico PodcastRE (podcastre.org)[3] y ListenNotes (listennotes.com), una iniciativa comercial que se define como un motor de búsqueda de podcasts. Esta labor de conservación ha hecho posible estudiar los primeros podcasts, que de otro modo habrían quedado desatendidos (por ejemplo, los realizados por mujeres y por podcasters afroamericanos). Asimismo, ha favorecido un análisis más profundo de la «dimensión social» de los podcasts, es decir, de las conexiones entre los miembros de la audiencia y entre estos y los podcasters.
Categorías de podcasts
Los distribuidores clasifican los podcasts mediante distintos sistemas de categorización. El más común se basa en la temática del programa. Las categorías temáticas más populares a nivel mundial, ordenadas de mayor a menor popularidad, son Sociedad y cultura, Educación, Economía y negocios, Arte, Religión y espiritualidad, Comedia, Salud y bienestar físico, Noticias, Ocio, Música, Deportes, Televisión y cine, Tecnología, Niños y familia, y Ciencia. Apple y Spotify, los dos mayores distribuidores, utilizan estas y otras categorías de contenido para orientar a los oyentes hacia los programas disponibles (ofrecen, respectivamente, 19 y 20 categorías). En estos casos, son los propios creadores quienes asignan las etiquetas a sus podcasts.
Existen también otros sistemas de catalogación: clasificaciones de los programas más populares o más descargados; listas organizadas según los distintos formatos (conversación, narración, entrevista, documental, ficción, series de varios episodios); clasificaciones basadas en las características demográficas de los oyentes (edad, género, sector profesional, aficiones, nacionalidad, etc.); y listas que atienden a aspectos de la producción (calidad del audio, frecuencia de publicación y otros similares). Las cifras son impresionantes: ListenNotes, una base de datos y motor de búsqueda de podcasts, afirma que en agosto de 2025 existían en el mundo al menos 3.625.333 podcasts y 182.308.602 episodios.
Conceptos de la comunicación aplicados a los podcasts
Los investigadores de la comunicación aplican a los podcasts diversos conceptos teóricos preexistentes. En primer lugar, estudian a la audiencia y se preguntan por qué motivos escucha estos programas.
Entre las razones destaca la interacción parasocial que se establece con el presentador, quien llega a percibirse como un amigo. Esta impresión se ve reforzada por la aparente intimidad del formato, sugerida tanto por los temas tratados como por la forma de escucha, ya que el presentador suele dirigirse directamente al oyente a través de los auriculares. Los investigadores explican también el comportamiento de la audiencia recurriendo a la teoría de los «usos y gratificaciones», que indaga en los motivos por los que las personas eligen escuchar estos programas. Entre ellos se encuentran el aprendizaje, el placer, la libertad de escucharlos en momentos convenientes, la facilidad de acceso, la experiencia inmersiva, la posibilidad de realizar otras actividades simultáneamente y el simple entretenimiento. Las personas escuchan podcasts porque los consideran creíbles, una característica que suele relacionarse con la interacción parasocial que mantienen con el presentador.
Las investigaciones también han puesto de manifiesto que el género influye en lo que las personas escuchan y en la manera en que interactúan con los presentadores. Dejando de lado a la audiencia, algunos investigadores han estudiado el género de los creadores de podcasts, reconstruyendo sus trayectorias, describiendo su papel en la producción de este medio e identificando los temas que abordan en sus trabajos. Al menos un estudio ha descrito al «oyente ideal» que se desprende de los propios programas como un «individuo comprometido, productivo y orientado a la superación personal, que realiza, entre otras cosas, actividades cotidianas y solitarias, típicamente adultas»[4].
En segundo lugar, la atención a la narración y al storytelling desplaza el foco de los estudios de comunicación de la audiencia hacia los contenidos y la estructura de los podcasts. La narración capta la atención de las personas y resulta eficaz con casi cualquier tema (ha demostrado ser especialmente relevante en el género true crime).
En tercer lugar, algunos investigadores han analizado el medio en sí mismo y han observado que se trata de un híbrido entre la radio tradicional y un conjunto peculiar de prácticas y características que lo han llevado a configurarse como una forma cultural diferenciada. Esta comprende la grabación, la edición, la difusión en red, la narración, la intimidad emocional (con los presentadores, los dispositivos, la voz humana e incluso con otros oyentes) y la reutilización de medios preexistentes. Todo ello da lugar a un nuevo ecosistema comunicativo que conecta de una manera inédita a creadores, oyentes, infraestructuras, redes, fuentes de financiación y contenidos. El podcasting es un medio móvil, basado en la voz humana y controlado por los oyentes, que crea audiencias de nicho a escala mundial, pero que existe independientemente de los editores y de los mediadores tradicionales de la información (gatekeepers). Como medio de comunicación, se inserta tanto en las culturas tradicionales como en contextos de gran modernidad, integrando elementos de ambos.
En cuarto lugar, algunos estudiosos de la comunicación han explorado la dimensión ética del podcasting y han identificado cuestiones similares a las que surgen en las redes sociales (dependencia, privacidad) o en el periodismo (precisión, respeto de las fuentes). Señalan que el podcasting carece de códigos o directrices éticas formales.
Por último, una parte considerable de las investigaciones sobre el podcasting en el ámbito de la comunicación tiene como objetivo documentar los temas, los creadores y los oyentes de podcasts en todo el mundo. Algunos investigadores han analizado los podcasts en África y en la región del golfo Pérsico, donde muchos programas se centran en cuestiones pedagógicas y políticas que a menudo están prohibidas en los medios de radio y televisión. Estos programas gozan de especial popularidad gracias a su arraigo local. En Asia oriental, algunos estudios han investigado las motivaciones de los oyentes, mientras que otros se han centrado en los podcasts feministas en China. En Asia meridional, diversos investigadores han reconstruido lo que denominan slow journalism, es decir, narraciones que acompañan al oyente a lo largo de la investigación, la presentación de los resultados y el trabajo colaborativo de los periodistas. Este enfoque corresponde a menudo a los podcasts de true crime. En Australia y Nueva Zelanda existe una activa comunidad académica dedicada al estudio de los podcasts, que analiza programas sobre temas tan diversos como las comunidades locales, el deporte, la delincuencia y la salud mental. Algunos investigadores de este grupo han comenzado a ocuparse también de la ética del podcasting.
En Europa, los estudios sobre los podcasts examinan el periodismo, los modelos de negocio, el uso de las lenguas locales frente a las internacionales, los podcasts religiosos y los de entretenimiento. En Oriente Medio, al igual que en el norte de África, los podcasts suelen analizar la experiencia de las minorías dentro de lo que los investigadores denominan «un sistema de difusión alternativo». En América del Norte, donde se produce un enorme número de podcasts, los investigadores tienden a dar por sentada su centralidad y a considerar el contexto norteamericano como punto de referencia. Sin embargo, algunas investigaciones se centran en podcasts especializados de Canadá y Puerto Rico e identifican temas relacionados con la economía política y la cultura participativa. Por último, en América del Sur, los investigadores documentan el podcasting en Brasil y ponen de relieve los modelos de negocio y el papel de los podcasts feministas. Otros estudios se ocupan de Perú y reconstruyen los perfiles de los productores, los procesos de producción y las técnicas sonoras y narrativas.
Temas en los estudios sobre el podcasting
Los investigadores de la comunicación estudian también los podcasts como manifestaciones específicas de temas que constituyen el objeto de su interés, como la comunicación sanitaria, la comunicación política o el periodismo. Esta perspectiva ofrece una clave de lectura adicional sobre la manera en que los investigadores de la comunicación organizan sus prácticas disciplinares.
En el ámbito específico de la comunicación empresarial, los investigadores han abordado los podcasts de diferentes maneras: como casos de estudio para la publicidad y la creación de marca (branding), y como oportunidades para evaluar los efectos de las técnicas propias del podcasting. Muchos presentadores de podcasts se convierten en influencers en las redes sociales; las investigaciones se centran en cómo establecen relaciones parasociales con sus oyentes y en la manera en que vinculan estas relaciones con la publicidad de productos mediante la construcción de percepciones de confianza, credibilidad y autenticidad. Algunos estudios han identificado efectos diferenciados de los programas a partir de dos dimensiones de la implicación con los contenidos: por un lado, el disfrute derivado de una atención sostenida y, por otro, la absorción. Otras investigaciones sobre comunicación orientadas al ámbito empresarial han examinado cómo los presentadores de podcasts desarrollan sus propias marcas.
La educación y la pedagogía constituyen un segundo ámbito de estudio. Las universidades adoptaron pronto los podcasts como medio para distribuir materiales didácticos, tanto en forma de grabaciones de clases presenciales como de información complementaria, aprovechando las posibilidades de la narración. Los podcasts educativos, destinados tanto a estudiantes del sistema educativo tradicional como a adultos, siguen estando muy extendidos, y su crecimiento se vio impulsado por las restricciones a los encuentros presenciales impuestas a causa de la pandemia de COVID-19.
A partir de diversas investigaciones, los especialistas han reconocido su eficacia, lo que ha impulsado nuevos estudios sobre el diseño de cursos y la integración del podcasting en la enseñanza. Estas investigaciones han documentado su utilidad para ofrecer casos prácticos y entrevistas en disciplinas tan diversas como la medicina, las ciencias de la alimentación, la agricultura, los estudios medioambientales, las ciencias, los estudios lingüísticos, la comunicación histórica y la formación del profesorado. Los estudios sobre el podcasting también han explorado la combinación de aprendizaje y entretenimiento en el popular ámbito del edutainment («entretenimiento educativo»).
Los estudios sobre la comunicación sanitaria se centran en las prácticas comunicativas y los materiales utilizados en los ámbitos asistencial, médico o educativo relacionados con la salud. Existen casi 300.000 pódcast orientados a la salud; diversas instituciones de formación médica los utilizan con fines didácticos y muchos otros programas abordan temas sanitarios dirigidos al público general. Los temas tratados incluyen la mejora de la salud mental y el bienestar (consejos, meditación guiada, relajación o mindfulness, psicoeducación o coaching), la psicología del counseling —por ejemplo, contenidos terapéuticos e información sobre la vida con problemas de salud mental—, la traducción de los resultados de las investigaciones o de las políticas a un lenguaje más accesible y el periodismo sobre salud pública, orientado a describir y promover hábitos saludables.
Numerosos investigadores comenzaron a estudiar los pódcast periodísticos y de true crime a raíz de la creciente popularidad de este segmento, cuyos contenidos proceden tanto de presentadores independientes como de medios de comunicación y tienen como objetivo, al mismo tiempo, mantener el contacto con el público habitual y llegar a nuevos oyentes. Los investigadores han analizado ambos tipos de pódcast en distintos contextos geográficos y han publicado estudios sobre los pódcast periodísticos en la Europa germanófona, Francia, España, Austria, Suiza, el Reino Unido y la India. Al investigar cómo el mundo del pódcast ha transformado el periodismo, algunos estudiosos han observado que los pódcast no profesionales difuminan las normas y las prácticas periodísticas, especialmente en lo relativo a la objetividad y a la relación con las fuentes. Al mismo tiempo, han señalado que el formato del pódcast ha modificado las expectativas del público respecto al periodismo y ha influido también en otros aspectos, al dar mayor protagonismo a la expresión personal y política, al sesgo ideológico y a una expresividad emocional más intensa.
Una categoría de los pódcast vinculados al periodismo a la que ya hemos hecho referencia, el true crime, también ha recibido una gran atención. Este género está presente en todo el mundo, desde Estados Unidos hasta Europa, desde el sur de Asia hasta Australia y Sudamérica. Algunos investigadores advierten de que estos pódcast influyen en la opinión pública y en el sistema de justicia penal, al inducir a los oyentes a desconfiar de los fiscales o a desarrollar expectativas más exigentes en materia de pruebas. Los grupos jurídicos dedicados a exonerar a personas condenadas injustamente han registrado un aumento de las donaciones, así como una mayor disposición de los oyentes a colaborar en las investigaciones. Aunque el sector puede presentar rasgos sensacionalistas —en la selección de los delitos y de los detalles que se ofrecen— y emocionales, también ha generado nuevas expectativas respecto al periodismo, tanto a través de sus enfoques retóricos como de las expectativas depositadas en los periodistas. Sin embargo, algunos investigadores mantienen una postura crítica. Un grupo de investigación que ha analizado numerosos episodios de este género resume así sus conclusiones: «Sostenemos que los populares pódcast estadounidenses de true crime representan a las mujeres asesinadas como 1) integrantes de un grupo deshumanizado, 2) cómplices de su propia muerte y 3) advertencia para otras mujeres. […] Las representaciones que sustentan estos discursos pueden moldear las convicciones del público sobre la violencia contra las mujeres mediante retratos poco realistas y, a menudo, carentes de empatía hacia las víctimas, e influir en las políticas públicas, las fuerzas del orden y la opinión pública»[5].
Al mismo tiempo, otros estudios señalan que las mujeres supervivientes de la violencia doméstica suelen acercarse a los pódcast de true crime porque estos cuentan sus historias, ofrecen contenidos educativos, satisfacen una necesidad terapéutica de comprensión y crean un sentimiento de solidaridad mediante los vínculos con otras personas que han atravesado tragedias similares. Varios investigadores no estudian los programas en sí, sino al público de los pódcast de true crime, que muestra preferencia por los contenidos relacionados con asesinatos y personas desaparecidas. Los oyentes afirman que les gusta poder formular hipótesis sobre las personas implicadas e intentar resolver los casos junto con los periodistas.
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El pódcast musical constituye otro ámbito de estudio. No se trata de pódcast que incluyan la música como un simple elemento, sino de programas que hablan de música y de la industria musical. Los estudios en este campo se centran en cuestiones como la reproducción musical, los derechos de autor, el uso de algoritmos para orientar el consumo, las relaciones laborales y las remuneraciones (de los músicos frente a los servicios de streaming), así como la cultura de la escucha. Se ha analizado el modo en que los presentadores de pódcast enseñan a escuchar música de manera consciente mediante el examen de canciones o artistas específicos. Otros estudios examinan cómo los pódcast presentan la industria musical y sus estrategias de promoción de artistas o conciertos. Por último, al igual que ocurre con el género true crime, la investigación se centra también en el público de los pódcast musicales para determinar sus motivaciones para escucharlos, entre las que figuran la personalidad de los presentadores, los géneros musicales, el fenómeno de los fans y el componente educativo.
La comunicación política constituye una de las principales líneas de investigación en los estudios sobre comunicación desde los tiempos de los retóricos de la antigua Grecia, que reflexionaban sobre la eficacia del discurso político. En el contexto de las investigaciones contemporáneas sobre la influencia política, y dada la gran cantidad de pódcast dedicados a esta temática —el motor de búsqueda ListenNotes recoge 10.000—, no es de extrañar que los investigadores de este ámbito hayan dirigido su atención hacia este medio en constante expansión. Estos aplican a los pódcast, especialmente a aquellos de ámbito local centrados en las necesidades de las comunidades, la noción de «esfera pública», entendida como un espacio en el que las personas se reúnen para discutir y debatir las cuestiones de actualidad. Estos pódcast pueden proporcionar conocimientos y consejos sobre asuntos públicos, ofrecer una identidad comunitaria y fomentar el compromiso cívico. Los pódcast políticos también tienen repercusión a escala nacional, ya que dan visibilidad a distintos movimientos. En ciertos aspectos, modifican la propia naturaleza de la política, al hacerla más personal, puesto que las personas reciben la información de manera más inmediata y directa que a través de la radio o la televisión.
Los políticos y oradores se han adaptado a este cambio: tanto los partidos de Gobierno como los de oposición han creado pódcast para atraer la atención del público y presentar a sus líderes políticos ante audiencias más amplias. La relación entre la escucha de pódcast y la participación política parece ser amplia, si no universal. En un estudio sobre los consumidores de noticias de 38 países, se afirma que «la participación política, tanto en línea como fuera de línea, se ve directamente influida por el uso de los pódcast informativos. […] Además, el estudio puso de manifiesto que las personas que viven en países con menores niveles de libertad de prensa tienden a recurrir en mayor medida a los pódcast informativos, y que el nivel de libertad de prensa ejerce una influencia directa en la participación, tanto en línea como fuera de línea, en los distintos contextos nacionales»[6].
Aunque los grupos religiosos suelen adoptar rápidamente los nuevos medios de comunicación y la comunicación religiosa aparece con frecuencia en los estudios del sector, pese al elevado número de pódcast religiosos, son relativamente pocos los investigadores que los han analizado en profundidad. Los pódcast religiosos abarcan desde programas devocionales realizados por particulares hasta producciones seriadas patrocinadas por instituciones. Los estilos del pódcast religioso tienden a diferenciarse en función de las prácticas propias de cada país.
Ante preocupaciones que han adquirido una gran visibilidad pública —especialmente durante la pandemia de COVID-19, cuando proliferaron las propuestas de remedios y se extendió la resistencia a las autoridades sanitarias—, los investigadores de la comunicación estudian el fenómeno de la desinformación. La relativa facilidad de acceso a la producción, la naturaleza de los contenidos, a menudo basados en opiniones, y la frecuente ausencia de verificación de los hechos exponen a los pódcast a acusaciones de difundir desinformación. Algunos investigadores se centran en el problema en sí, mientras que otros proponen soluciones. Tras analizar las prácticas de las plataformas de distribución, algunos examinan críticamente el marco normativo vigente y reclaman modificaciones, aludiendo con frecuencia al papel de los modelos algorítmicos en la selección y difusión de contenidos. Sin embargo, señalan que existen pocas tecnologías capaces de detectar la desinformación que permitan examinar el creciente número de pódcast.
Los investigadores han observado que muchos pódcast acusados de difundir desinformación presentan rasgos comunes, como un sentimiento generalizado de resentimiento, una pérdida de identidad en contextos sociales cada vez más diversificados y una sensación de falta de control, acompañada de desconfianza hacia las instituciones. Asimismo, han identificado algunos ámbitos clave: la salud, el cambio climático y las migraciones. Distinguen entre la desinformación y un estilo político polarizador. Algunos atribuyen este último a la creciente importancia del comentario y la interpretación en el periodismo informativo; otros interpretan estos pódcast como una prolongación de la propaganda, un fenómeno ampliamente estudiado a raíz del auge de la radio y del periodismo en los medios de comunicación de masas.
Entre las soluciones propuestas figuran las respuestas asistidas por máquinas, mediante las cuales, por ejemplo, la inteligencia artificial podría señalar los contenidos que difunden desinformación. Un segundo enfoque para combatir la desinformación en los pódcast consiste en formar al público. Ante la desinformación en materia de salud, por ejemplo, algunos investigadores defienden la introducción de programas de alfabetización para la toma de decisiones sanitarias que utilicen los pódcast para informar mejor a los oyentes.
Conclusión
El pódcast parece haberse vuelto omnipresente, hasta el punto de haberse convertido en un componente habitual del panorama de la comunicación. A medida que los investigadores de la comunicación le dedican una atención cada vez mayor, algunas cuestiones parecen encontrar respuestas más inmediatas. La historia de sus orígenes está bien documentada, al igual que los perfiles de los oyentes y sus motivaciones. Existen archivos, así como motores de búsqueda y repertorios. Se han formado redes de investigadores que mantienen intercambios fructíferos, respaldados por revistas de referencia y editoriales que apoyan su trabajo.
Sorprendentemente, los investigadores siguen debatiendo sobre la naturaleza de los pódcast y del podcasting. Parte de este debate se debe a que el podcasting parece haber creado efectivamente su propio ecosistema comunicativo, compuesto por una variedad de géneros de programas, dispositivos de escucha, redes de distribución, tecnologías, presentadores, oyentes, modelos económicos, nichos políticos y culturales, grupos de investigación y estructuras de apoyo (como sitios web, cuentas en redes sociales y motores de búsqueda). Los puntos de partida y las perspectivas de los investigadores pueden conducir a conclusiones diferentes cuando se enfrentan a un sistema tan complejo y entrelazado. Por ejemplo, para quienes se preguntan si el podcasting constituye una nueva forma de escucha, este aparece como una nueva configuración de elementos ya existentes: resulta, por tanto, al mismo tiempo nuevo y antiguo.
¿Es el podcasting una forma independiente de blogging (en audio) o una extensión de la programación radiofónica? También en este caso, los pódcast han surgido de ambos ámbitos, nutriéndose cada uno de sus propias raíces históricas. ¿Cómo deberían evaluar los investigadores las diferencias entre los pódcast «aficionados» y aquellos respaldados por emisoras de radio o empresas de comunicación consolidadas? Cada grupo cuenta con sus propios pódcast, basados en sus respectivas trayectorias históricas, infraestructuras y directrices. Una vez más, el podcasting parece habitar ambos mundos. ¿Ha «destruido» la profesionalización de los pódcast el movimiento? No, pero ha enriquecido el ecosistema y ampliado la base de datos disponible sobre el fenómeno.
El podcasting, por tanto, se resiste a una clasificación unívoca. Nuestra comprensión del fenómeno aumenta con cada nueva perspectiva propuesta por los investigadores. La situación se complica aún más por el hecho de que los pódcast se difunden en todo el mundo y los investigadores de los distintos países tienden a estudiar el fenómeno en el marco de las tradiciones de investigación sobre la comunicación propias de sus respectivas culturas. Los gustos del público también difieren, en la medida en que cada formato atrae a sus propios oyentes. Esto pone en cuestión ideas consolidadas en la investigación sobre la comunicación, tanto en lo que respecta al público como a la industria; es decir, la concepción de un público masivo dominado por los principales actores industriales. Este cambio se debe probablemente al entorno digital, que ha eliminado las barreras de acceso a los canales de comunicación y a la distribución.
La investigación sobre el podcasting tiene por delante varias tareas. En primer lugar, sería útil explorar de manera más sistemática el ecosistema o universo del podcasting. Varios investigadores ya han emprendido esta labor, que podría revitalizar los estudios sobre la comunicación y los medios en su conjunto.
En segundo lugar, es necesario profundizar en el conocimiento de los pódcast y de sus públicos: muchos de los estudios más influyentes se basan en muestras pequeñas o no representativas, factores que limitan la posibilidad de generalizar los resultados.
En tercer lugar, aunque ya se ha comenzado a trabajar en este ámbito, la desinformación sigue siendo un campo importante, poco estudiado e insuficientemente conceptualizado en las investigaciones sobre el podcasting. Numerosos estudios fundamentales en el campo de la comunicación han examinado la desinformación, como los primeros trabajos sobre la propaganda en la década de 1920; sin embargo, los investigadores parecen haber perdido interés por esta cuestión, quizá en paralelo con la aparición de grandes grupos empresariales en la industria de la información y el auge del fact-checking («verificación de hechos»). Esta línea de investigación también ofrece grandes posibilidades para los estudios sobre la comunicación en general.
En cuarto lugar, algunos investigadores han comenzado a realizar análisis más sistemáticos de los pódcast, evaluando sus contenidos y sus enfoques retóricos. Esto abre un amplio campo de investigación, comparable al de los debates críticos sobre la programación y la industria televisivas.
El podcasting constituye, por tanto, una forma de comunicación dinámica y, al mismo tiempo, un ámbito en expansión para el desarrollo de investigaciones relevantes en el campo de la comunicación.
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Para todas las referencias a fuentes y estadísticas, véase P. A. Soukup, «Podcasting», en Communication Research Trends, 44 (2025/4). ↑
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Véase B. Hammersley, «Audible revolution», en The Guardian (www.theguardian.com/media/2004/feb/12/broadcasting.digitalmedia), 11 de febrero de 2004. ↑
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J. W. Morris y E. Hoyt (eds.), Saving New Sounds: Podcast Preservation and Historiography, Ann Arbor, University of Michigan Press, 2021. ↑
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T. Sharon – N. A. John, «Imagining an Ideal Podcast Listener», en Popular Communication, 17 (2019), p. 333. ↑
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J. Lang – A. Alejandro, «Dehumanized in Death: Representations of Murdered Women in American True Crime Podcasts», en International Journal of Communication 18 (2024), pp. 2072, 2079. ↑
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Y. Sang – S. Park – J. Kim – S. Park, «News Podcast Use, Press Freedom, and Political Participation: A Cross-national Study of 38 Countries», en International Journal of Communication 17 (2023), p. 1402. ↑
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