El papa Francisco insistió en varias ocasiones en que «la guerra es ya una derrota, siempre»[1]. Para él, es una «aventura sin sentido e inconclusa»[2], porque «nadie saldrá vencedor»[3]. Esta afirmación, tan dramática, suena profundamente verdadera para quienes han vivido la desafortunada experiencia de la guerra o de algún conflicto trágico. El papa Francisco estaba firmemente convencido de que «la violencia nunca traerá la paz»[4]: en todas partes se destruyen vidas humanas, se exterminan generaciones enteras, se alimentan el odio y la venganza, se divide a las personas, se generan más sufrimientos inútiles y pobreza, se destruyen los bienes, y la paz buscada por estos medios se convierte en una pura ilusión.
El conflicto en curso en el Camerún anglófono desde 2016 es un ejemplo emblemático[5]. Lamentablemente, esta tragedia no siempre recibe atención en los medios generalistas. De hecho, desde hace seis años el informe del Norwegian Refugee Council clasifica la crisis de los desplazados cameruneses entre las diez más olvidadas del mundo[6]. La gravedad de la situación en este país ha quedado eclipsada ante los ojos del mundo por numerosas otras crisis que actualmente sacuden el planeta (Ucrania, Gaza, Israel, Irán, Sudán, Myanmar, Boko Haram en el norte de Nigeria, etc.). Paradójicamente, Camerún es quizá más conocido en el mundo por sus logros futbolísticos de los años noventa.
Para evaluar mejor el alcance y la gravedad de lo que está ocurriendo en el Camerún anglófono, presentaremos en primer lugar el contexto histórico del conflicto; luego describiremos las dramáticas realidades actuales de esta crisis; y, por último, propondremos algunas recomendaciones para el diálogo y la paz sostenible como camino a seguir para poner fin al sangriento conflicto.
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Las causas remotas del conflicto en el Camerún anglófono
Las causas de la crisis en el Camerún de lengua inglesa pueden dividirse en causas remotas y causas próximas. El origen de la crisis es profundamente histórico, además de político. Los investigadores Henry N. Bang y Roland A. Balgah sostienen que esta deriva de su «turbulenta historia colonial, que finalmente dio lugar a su doble herencia bilingüe (francés e inglés como lenguas oficiales)»[7]. Además, lo que hoy se conoce como «la República del Camerún» fue, a partir de 1884, un protectorado alemán, llamado «Kamerun»[8]. El país permaneció como colonia alemana hasta 1916, cuando, en el curso de la Primera Guerra Mundial, fue arrebatado a Alemania y dividido en los territorios del Camerún británico y francés. El estatus de estas colonias de los dos países europeos fue «confirmado, con algunas leves modificaciones, por el Acuerdo Milner-Simon del 10 de julio de 1919»[9].
Cabe recordar que, con el «Tratado de paz firmado en Versalles el 28 de junio de 1919, Alemania renunció, en favor de las principales Potencias aliadas y asociadas, a todos sus derechos sobre sus posesiones de ultramar, incluidos los Camerunes»[10]. Tanto el Camerún británico como el francés se convirtieron así en «Territorios bajo mandato de la Sociedad de Naciones hasta 1946, cuando pasaron al estatus de Territorios fiduciarios de las Naciones Unidas»[11]. Francia controlaba el 80 % del antiguo «Kamerun alemán», mientras que Gran Bretaña administraba el 20 % del territorio restante desde la vecina Nigeria. El Camerún británico estaba compuesto por el Camerún septentrional y el Camerún meridional.
También cabe observar que «después de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas (art. 76, b) invitaron explícitamente a Gran Bretaña y a Francia a administrar las respectivas áreas del Camerún con miras al autogobierno. Invitaron a las autoridades administrativas a “promover el progreso político, económico, social y educativo de los habitantes de los Territorios fiduciarios y su desarrollo progresivo hacia el autogobierno o la independencia, según las circunstancias particulares de cada territorio y de sus pueblos”»[12].
El Camerún francés obtuvo la independencia el 1 de enero de 1960, convirtiéndose en la République du Cameroun. El 11 de febrero de 1961, bajo la supervisión de las Naciones Unidas, se celebró un plebiscito en los Camerunes británicos, mediante el cual a los cameruneses anglófonos se les dio la posibilidad de elegir entre la adhesión a Nigeria o a la recién creada República del Camerún (el antiguo Camerún francés). Lamentablemente, no se contempló una tercera opción, la de constituirse como un Estado autónomo, aunque la mayoría de la población de los Camerunes británicos deseaba un Estado independiente[13]. Según los obispos de la Provincia eclesiástica de Bamenda, «la Resolución 1352 (XIV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el plebiscito de 1961 en los Camerunes británicos excluía claramente la independencia separada del Camerún británico meridional, a pesar de que esta era la opción más popular entre las tres»[14]. Fue precisamente allí donde se sembró la semilla del «problema anglófono de Camerún»[15].
En el plebiscito de febrero de 1961, la parte septentrional de los Camerunes británicos votó por la adhesión a Nigeria, mientras que la parte meridional eligió unirse a la République du Cameroun[16]. De esta elección nació, el 1 de octubre de 1961, el Estado federal de Camerún[17], compuesto por dos entidades: Camerún Oriental y Camerún Occidental (antiguo Camerún británico meridional). Esta estructura federal permaneció en vigor hasta el 20 de mayo de 1972, cuando, mediante un referéndum generalmente considerado una farsa, el entonces presidente de la República Federal de Camerún, Ahmadou Babatoura Ahidjo, desmanteló la «estructura federal del país, sustituyéndola por un Estado unitario llamado “República Unida de Camerún”»[18]. Este movimiento constituyó una clara violación de la Constitución de Foumban de julio de 1961, que había definido los términos de la federación entre Camerún Oriental y Camerún Occidental.
Además, «en 1984, una enmienda constitucional cambió el nombre del país de “República Unida de Camerún” a “República de Camerún”. A los ojos de los cameruneses occidentales, la ley n.º 84-1 del 4 de febrero de 1984 fue una prueba irrefutable de que las intenciones originales de los hermanos y hermanas francófonos eran las de absorber Camerún Occidental, y no tratarlo como un socio en pie de igualdad»[19].
A la luz de estos hechos históricos, el desmantelamiento del Estado federal por parte del presidente Ahmadou Ahidjo y la posterior modificación unilateral de la denominación «República Unida de Camerún» a «República de Camerún» constituyen sin duda dos de las principales causas remotas de la crisis anglófona. La modificación de la Constitución de 1961, con la que se había creado la federación, es considerada por muchos como un intento implícito, por parte de la République du Cameroun, de borrar la identidad de Camerún Occidental.
En este contexto, la «francofonización» de la gestión de los asuntos públicos ejercida por la mayoría francófona reforzó el sentimiento de marginación de la herencia anglófona o incluso la tendencia a la «asimilación». Esto es señalado por los estudiosos Emmanuel Y. Sobseh, Charles N. Agbor e Innocent A. Afuhnghang, cuando afirman que «la creciente conciencia de la exclusión y marginación de los anglófonos, en el contexto de una forzada asimilación de la población anglófona en un Estado dominado por los francófonos en términos lingüísticos y demográficos, ha dado lugar a una sangrienta guerra civil»[20].
Los obispos de la Provincia eclesiástica de Bamenda son aún más categóricos al considerar la marginación de los cameruneses anglófonos —concentrados principalmente en las regiones del noroeste y del suroeste— como la causa principal de la crisis actual: «Los cameruneses anglófonos están siendo lentamente asfixiados, porque cada elemento de su cultura es sistemáticamente atacado y absorbido en la cultura y en la manera de gestionar los asuntos propios del Camerún francófono. Esto afecta a la lengua, al sistema educativo, al sistema administrativo y de gobierno —en el que las estructuras de representación electiva son de hecho superadas por la intervención de funcionarios nombrados por la autoridad central—, al sistema jurídico y a un proceso democrático transparente en el que los representantes elegidos son responsables ante el electorado que los ha designado»[21].
Las causas próximas del conflicto
La causa inmediata de la crisis en el antiguo Camerún británico meridional puede situarse en octubre de 2016, cuando los abogados anglófonos y los sindicatos de profesores del subsistema educativo de lengua inglesa, frustrados por la marginación sistemática y por el progresivo deterioro de los valores jurídicos y educativos anglófonos, iniciaron protestas pacíficas que fueron reprimidas violentamente por el gobierno camerunés. El uso desproporcionado de la fuerza militar hizo que la situación degenerara en un verdadero conflicto civil. El recurso a la fuerza para resolver una cuestión política favoreció la aparición de los llamados «Amba boys», los combatientes separatistas que reivindican la secesión total del Camerún de predominio francófono para formar un nuevo Estado denominado «Ambazonia». Han sido calificados como «terroristas» por el actual gobierno de Yaundé. Se han producido asesinatos indiscriminados tanto por parte de los separatistas como del ejército camerunés (por ejemplo, la masacre de Ngarbuh)[22].
Esta crisis, brutal e innecesaria, ha causado un elevado número de muertes, incendios provocados y destrucción de bienes y de vidas inocentes. Pueblos enteros han sido arrasados. En la parte anglófona de Camerún, la economía ha quedado paralizada. Más de 6.000 cameruneses han muerto en el conflicto y cientos de miles han sido desplazados, 80.000 de los cuales se han refugiado en la vecina Nigeria[23]. En los últimos siete u ocho años, las escuelas han funcionado de manera muy precaria o han permanecido cerradas. Según el International Crisis Group, la educación de más de 600.000 personas se ha visto afectada por el conflicto[24].
Algunas iniciativas emprendidas para poner fin a la crisis anglófona
Numerosas iniciativas han sido emprendidas, tanto desde dentro como desde fuera de Camerún, para intentar resolver esta crisis. Entre ellas figuran las mediaciones suiza y canadiense, el citado Memorando de 2016 de los obispos de la Provincia eclesiástica de Bamenda y la Conferencia General Anglófona (All Anglophone General Conference, AGN) de 2018, promovida por el difunto cardenal Christian Tumi y posteriormente frustrada. Además, el papa Francisco, profundamente preocupado por esta triste situación, envió a su secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, para una visita de seis días (del 28 de enero al 3 de febrero de 2021), con el fin de llevar un mensaje de paz en medio de la crisis que sacudía al país.
Ante la creciente preocupación por la naturaleza destructiva del conflicto, por las violaciones de los derechos humanos tanto por parte de las fuerzas militares gubernamentales como de los separatistas, y por el impacto negativo en la economía, en octubre de 2019 el gobierno camerunés organizó el «Gran Diálogo Nacional», con el objetivo de resolver la crisis anglófona. Sin embargo, la cuestión crucial de la «forma del Estado», que en realidad es una de las causas profundas de la crisis actual, no fue incluida en el orden del día. El resultado de dicho «Gran Diálogo Nacional» fue la concesión de un «estatus especial» —una especie de descentralización— a las regiones anglófonas. Esto resultó inaceptable para quienes aspiraban a un retorno al modelo de Estado federal o a la secesión total de la République du Cameroun de predominio francófono.
En definitiva, estas iniciativas —en particular los intentos de mediación y el «Gran Diálogo Nacional»— no han producido los resultados esperados ni deseados. Lamentablemente, el conflicto continúa. También cabe señalar que el gobierno camerunés se retiró de la iniciativa, anunciada el 20 de enero de 2023 por la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Mélanie Joly, que tenía como objetivo facilitar las conversaciones entre el gobierno camerunés y los grupos «separatistas» en busca de una solución viable a la crisis en curso[25].
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La vía a seguir para una paz sostenible en el Camerún anglófono
Considerando que, hasta hoy, la opción militar adoptada por el gobierno camerunés desde 2016 para poner fin a la revuelta en el Camerún anglófono ha fracasado, y que la resistencia armada contra Yaundé se ha mostrado militarmente ineficaz y sigue causando devastación entre los inocentes, es necesario considerar vías alternativas para poner fin al derramamiento de sangre.
La tragedia de Camerún es una prueba tangible de que un problema político no puede resolverse con medios militares represivos. De manera análoga, la lucha armada, con su escalada y las atrocidades que la acompañan, es una severa advertencia contra el recurso demasiado apresurado a una «revolución justa», por muy justa que pueda parecer la causa[26]. El diálogo parece ser la vía más fiable y segura a seguir.
A continuación, queremos señalar algunas iniciativas que parecen indispensables para poner fin a este conflicto que ha causado tantos daños a las vidas humanas y la destrucción de numerosos bienes.
En primer lugar, es esencial iniciar un diálogo nacional inclusivo de paz y reconciliación en Camerún, que reúna a todas las partes interesadas, tanto al gobierno como a los separatistas. Es necesario un diálogo auténtico, sin exclusiones ni reticencias, porque en última instancia se trata de salvar vidas humanas.
En segundo lugar, mientras las causas profundas de la crisis no sean examinadas con honestidad y humildad, nunca será posible alcanzar una solución verdadera y duradera. Soluciones como el ya mencionado «Gran Diálogo Nacional» de octubre de 2019 han resultado inadecuadas.
Conclusión
En este artículo hemos intentado mostrar que las causas profundas de la actual crisis en el Camerún anglófono son tanto históricas como políticas. Tras la Primera Guerra Mundial, Camerún se convirtió en un Territorio bajo mandato de la Sociedad de Naciones (1919), administrado por Francia y Gran Bretaña. Después de la Segunda Guerra Mundial (1946), pasó a tener el estatus de Territorio fiduciario de las Naciones Unidas. Lamentablemente, en el momento de la independencia, en los años sesenta, a los territorios cameruneses bajo administración británica no se les dio la posibilidad de convertirse en un Estado autónomo. Esto llevó a la parte septentrional a votar por la adhesión a Nigeria, y a la meridional a decidir unirse al Camerún francés (la République du Cameroun), dando origen, en 1961, al Estado federal de Camerún, posteriormente suprimido en 1972 y transformado en la República Unida de Camerún, en clara violación de la Constitución de Foumban, que había establecido la duración de la Federación. Además, «en 1984 una enmienda constitucional cambió el nombre del país de “República Unida de Camerún” a “República de Camerún”»[27]. Para muchos, esta decisión equivalió a la asimilación de los Camerunes británicos por parte de la République du Cameroun.
La marginación externa y la «francofonización» del Camerún anglófono han provocado gran frustración, insatisfacción y un sentimiento de asimilación que finalmente condujo a la «crisis anglófona». En consecuencia, cuando abogados y profesores protestaron contra la progresiva pérdida de su herencia jurídica y educativa anglosajona por parte del Camerún francófono, sufrieron una brutal represión por parte del gobierno camerunés, lo que desembocó en la tragedia actual que desde 2016 devasta el antiguo Camerún británico.
También se han emprendido algunas iniciativas para poner fin a este odioso conflicto, pero sin éxito. Lamentablemente, se siguen perdiendo vidas humanas y destruyendo bienes. Irónicamente, en nuestra época de información instantánea, la crisis recibe escasa atención en el panorama de las noticias globales.
Un motivo de gran esperanza es la visita que el papa León XIV realiza a Camerún, del 15 al 18 de abril de 2026, con etapas en Yaundé, Duala y Bamenda, esta última ciudad situada en la región anglófona. Será una ocasión de particular importancia para alentar a las autoridades políticas y al pueblo camerunés a la reconciliación y a la construcción de una paz duradera.
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Francisco, Discurso a los participantes en la asamblea de la Reunión de las obras para la ayuda a las iglesias orientales (R.O.A.C.O.), 27 de junio de 2024 (https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2024/june/documents/20240627-roaco.html). ↑
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Ibid. ↑
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Ibid. ↑
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Ibid. ↑
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El territorio que abarca las regiones del noroeste y del suroeste ha recibido diversos nombres a lo largo de la historia de Camerún: Camerún Meridional Británico, Camerún Occidental y Camerún anglófono. Cf. Memorandum from Cameroonian Bishops to President Paul Biya, 28 de diciembre de 2016 (www.westcamassoc.org/memorandum-bishops). ↑
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Camerún quedó en segundo lugar en 2023, séptimo en 2022, tercero en 2021, segundo en 2020 y primero en 2019 y 2018: cf. Norwegian Refugee Council, Cameroon: the world’s most neglected displacement crisis, 3 de junio de 2025 (www.nrc.no/news/2025/june/cameroon-the-worlds-most-neglected-displacement-crisis). ↑
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H. N. Bang – R. A. Balgah, «The ramification of Cameroon’s Anglophone Crisis: Conceptual Analysis of a Looming “Complex Disaster Emergency”», en Journal of International Humanitarian Action 76 (2022/6) 2. ↑
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Cf. Memorandum from Cameroonian Bishops to President Paul Biya, cit. ↑
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Ibid. Los protagonistas del Acuerdo fueron el vizconde Alfred Milner, secretario de Estado para las Colonias del Imperio Británico, y Henry Simon, ministro para las Colonias de la República Francesa: véase «British Mandate for the Cameroons», en The American Journal of International Law 17 (1923), Suplemento: Documentos Oficiales, 141. ↑
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Ibid., 138. ↑
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Memorandum from Cameroonian Bishops to President Paul Biya, cit. ↑
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Ibid. ↑
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Cf. ibid. ↑
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Ibid. ↑
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El «problema anglófono» podría describirse, en pocas palabras, como ese sentimiento de frustración que experimentan los cameruneses de habla inglesa por haber sido privados, en el momento de la independencia, del derecho a la autonomía por parte de las Naciones Unidas y obligados a votar a favor de la adhesión al Camerún francés, un «matrimonio» que ha provocado su marginación en la gestión de los asuntos de Estado, agravada por el deterioro de los sistemas jurídicos y educativos heredados del dominio británico. ↑
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Cf. H. N. Bang – R. A. Balgah, «The ramification of Cameroon’s Anglophone Crisis…», cit., 2. ↑
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Cf. ibid. ↑
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Ibid. ↑
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Memorandum from Cameroonian Bishops to President Paul Biya, cit. ↑
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E. Y. Sobseh – Ch. N. Agbor – I. A. Afuhnghang, «The 1961 United Nations Plebiscite in British Southern Cameroons: Conduct, Results, Post-Plebiscite Challenges and Conflicts», en American Research Journal of History and Culture, 10 de enero de 2024, 7. ↑
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Memorandum from Cameroonian Bishops to President Paul Biya, cit. ↑
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El 14 de febrero de 2020, el ejército camerunés, con la participación de algunos miembros de la etnia fulani, irrumpió en Ngarbuh, en la región del noroeste, y mató a 21 civiles, entre ellos 13 niños inocentes: véase «Cameroon’s Massacre Victims Wait for Justice Five Years On», en ReliefWeb (www.reliefweb.int/report/cameroon/cameroons-massacre-victims-wait-justice-five-years), 17 de febrero de 2025. ↑
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Cf. N. Akua, «“What Were You Expecting? A Bloodless War?”: How Cameroon Became Trapped in a Forgotten Standoff», en The Guardian (https://tinyurl.com/2fjzu9cj), 21 de noviembre de 2024 . ↑
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Cf. «A Second Look at Cameroon’s Anglophone Special Status», en International Crisis Group (www.crisisgroup.org/africa/central-africa/cameroon/b188-second-look-cameroons-anglophone-special-status), 31 de marzo de 2025. ↑
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El Gobierno de Camerún rechazó la propuesta de mediación canadiense a través de su portavoz, René Emmanuel Sadi, el 23 de enero de 2023. ↑
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Sobre el concepto de «revolución justa», sobre un desarrollo de la teoría de la guerra justa y sobre sus riesgos y límites, Cf. A. F. Scheid, Just Revolution: A Christian Ethic of Political Resistance and Social Transformation, Lanham, MD, Lexington Books, 2015; A. Egan, The Church and War in the 21st Century, Pietermaritzburgh, Cluster Publications, 2012. ↑
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Memorandum from Cameroonian Bishops to President Paul Biya, cit. ↑
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